El meu sentit adèu.
Quería comunicaros a todos, si bien a estas horas ya lo saben todos los interesados, que este año ha sido mi último como jugador del Drink Team. He cerrado un ciclo que se inicio en 1999, con la fundación del Drink Team por aquellos pioneros, y de los que hoy en día ya solo quedábamos Jano y yo. Me despido así, tras 9 increíbles temporadas, en las cuales he disfrutado muchísimo un fin de semana sí y otro también jugando al lado de mis seres más queridos.
Me marcho, y no es algo discutible. Es una decisión que veo como única salida a un túnel del que no he sido capaz de salir. Este año lo he vivido de forma muy distinta a los anteriores. No he disfrutado con el equipo. Con una libertad cada vez más cohartada, bien en la cancha, bien escribiendo las crónicas, bien dando la opinión; y con otras cabezas imponiendo estilos, prioridades y censuras sugeridas.
Los últimos meses ir a jugar se ha convertido por primera vez en algo que a menudo me producía desasosiego, en lugar de la ilusión de siempre. Pienso, con la más humilde de mis opiniones, y dejando claro que es solo una opinión personal y no una verdad absoluta, que el grupo, el equipo, ha sufrido un profundo cambio de actitudes y de valores. La idea con la que fundamos este equipo hace 9 años Charly, Jano, Toni, Adri, yo... es muy distinta a lo que ahora se palpa en el Drink Team. Quitando a Miguel, que el tiempo se encargó de ubicarlo en su lugar, éramos un grupo de personas que realmente teníamos una comunión tanto en lo futbolístico como en el afecto que nos profesábamos. A ese grupo y con esos valores, prácticamente con algunos meses de retraso, se añadió Pablo. Pero lo que percibo ahora es muy distinto.Ya no reinan la concordia, la soliradidad, la unión: la unidad. Siento como en el equipo se han instalado la apatía, la envidia, el egocentrismo, una actitud mordaz hacia el compañero... y con ello el descontento.
No quiero ser un problema, y últimamente a menudo me he sentido como si yo lo fuera, o como si estuviera como un pez fuera del agua con esos valores. Es por eso, que para evitar aumentar mi desencanto, pero tampoco provocar el conflicto en el equipo por el que tanto siento, prefiero apartarme voluntariamente de la escena.
No dejaré de jugar al fútbol (el deporte ha sido siempre una piedra angular de mi vida, y continuará siéndolo) y es por eso que, como sigo con ganas y ánimo de competir, intentaré hacerlo aunque sea fuera de el grupo, con cuyo espíritu ya no me siento identificado ni cómodo.
Digo adiós al que ha sido mi principal ilusión cada semana. Mis ganas por que llegara el finde, el motivo donde volcar mis esfuerzos y mi proyecto deportivo más ambicioso. Sabéis que lo digo de verdad, y cuánto representa y representará para mi este equipo, dado que en 250 partidos, solo he faltado a 1, y fue porque estaba en un hospital tras atravesar un parabrisas con la cabeza. Digo adiós a una camiseta y a un número, el 8, que he defendido durante estos 9 años con todas mis fuerzas; quizá no siempre con toda la calidad o habilidad que me faltaron, pero si con todo el pundonor y el esfuerzo que me cabían, y con la mayor entrega que nunca he dedicado a nada en mi vida.
Echaré increiblemente de menos los regates de Jano, los pases de Pablo, las recuperaciones de Dani o las faltas tácticas de Charly... con esas pequeñas cosas empezamos, y hoy, 9 años después, puedo decir orgulloso que no nos fue tan mal.
A los que nunca he conseguido ganarme su simpatía, o que no han compartido mis ideas o mi forma de ver el grupo dentro de la pista, decirles que siento no haberlo hecho mejor, o más a su gusto, y que ahora tendrán algo más de libertad para disponer las cosas de otro modo mejor.
Seguiré siempre con sincera devoción al equipo que fue mi casa, el primero de los fans y el más sonoro de los hinchas y si alguna vez he de jugar contra ellos, no será para mi un partido contra mis excompañeros, sino contra personas que son casi como mis hermanos.
Si me queda una ilusión es que este equipo perdure, pues por suerte hoy se queda en las manos administrativas del otro fundador que permanece, Jano, que era quien realmente estaba haciendo casi todas las gestiones los últimos años, y que ha demostrado sobradamente su competencia y coraje en estas labores. Asimismo, para que el equipo siga manteniendo un número de integrantes suficiente, publico este post, el último que escribiré como jugador en activo del DrinkTeam con antelación suficiente para que el equipo decida y encuentre a quien reemplazarme, si estiman oportuno añadir a más gente; se me ocurren muchas personas que me pueden sustituir con un buen nivel, como Longas, Chimo, Adri, Gerardo, Fran... o ese par de argentinos que comentó Matías que conocía y que podían reforzar el equipo.
No obstante, seguiré jugando hasta final de temporada cada partido con las mismas ganas y el mismo esfuerzo que estos 9 años, y dándo hasta el último partido la última gota de aliento que me quede.
Muchas gracias a todos los que me han apoyado, y que sé que me queréis bien.
Nos vemos!

1 Comentarios:
Wow...
Creeme, viejo amigo, cuando digo que lo entiendo perfectamente. Ademas sé lo que significa el equipo para tí y sé que tu decisión es mil veces más dolorosa.
Ni que decir tiene que este será siempre tu equipo y que si, tras recapacitar o tomarte un tiempo, decides reicorporarte yo (por no decir todos) te esperaré con los brazos abiertos.
Por otra parte espero seguir teniendo alguna excusa para verte y saber de ti cada semana, incluso si quedas con alguien para alguna pachanga, aunque sea de basket, avisame que alli estaré si puedo.
Perder un compañero de equipo es duro, pero mas lo seria perder un amigo. No quiero que caigas en esa maldición que alejó del circulo a aquellos amigos que dejaron el Drink. Tu no.
Y antes de despedirme agradecerte como creador de este blog tu enorme esfuerzo por hacer que esta pagina valga la pena... sin ti habria terminado muy pronto en el limbo de internet.
Un abrazo compañero....
Pablo.
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